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Cono de lúpulo abierto por la mitad con los granos amarillos de lupulina
Cono de lúpulo abierto, con la lupulina amarilla a la vista.
Cómo distinguirla

Cinco datos de la etiqueta trasera, qué dice la ley de cada uno y qué indican de verdad. Ninguno basta solo; juntos dicen mucho.

Las cinco señales

Quién la elabora

Qué mirar. El verbo que va delante del nombre de la empresa. «Elaborado por Cervecera de Ejemplo, S. L.» no es lo mismo que «Envasado para» o «Distribuido por» esa misma empresa.

Qué dice la ley. El Reglamento europeo 1169/2011 obliga a poner el nombre y la dirección del operador responsable, que es aquel «con cuyo nombre o razón social se comercialice el alimento». No obliga a identificar al fabricante. No hemos encontrado ninguna norma que defina «elaborado por», «envasado para» o «distribuido por», así que hay que leerlas en su sentido literal.

Qué indica. «Elaborado por» con un nombre y una dirección es la afirmación más directa que puede hacer una etiqueta: esa empresa dice que la hace. Si además coincide con la marca, mejor.

Qué no indica. «Envasado para» no significa que la bebida sea mala ni que haya engaño. Muchas marcas encargan su producción a otra fábrica, y es legal. Solo significa que quien firma no dice quién la hace. Si la marca presume de obrador propio y firma con «para», hay algo que no cuadra.

Cubo con mosto de cerveza recién salido del tanque
Un cubo con mosto de cerveza. Quien cuece el mosto es quien elabora; la etiqueta solo obliga a nombrar a quien responde.

Dónde se hace

Qué mirar. La dirección que acompaña al nombre del responsable: calle, código postal, localidad.

Qué dice la ley. Esa dirección es obligatoria, junto con el nombre (art. 9.1.h del Reglamento 1169/2011). Y, en general, la información no puede inducir a error sobre el lugar de procedencia ni sobre el modo de fabricación (art. 7.1).

Qué indica. Si la firma es «elaborado por» y la dirección está en el pueblo o la comarca de la que habla la marca, la historia y el dato coinciden. Puedes buscar esa dirección en un mapa: una nave con cubas o una casa de campo dicen cosas distintas que un despacho.

Qué no indica. La dirección es la del responsable, no necesariamente la de la fábrica. Si firma con «para», la dirección puede ser la de una oficina comercial. Y el nombre de un lugar en la marca, en la delantera, no es una dirección: no dice dónde se hace nada.

El lote

Qué mirar. Un código precedido de la letra «L», impreso en la etiqueta, el cuello, la chapa o el culo de la lata.

Qué dice la ley. El Real Decreto 1808/1991 define el lote como «un conjunto de unidades de venta de un producto alimenticio» hecho en circunstancias prácticamente idénticas. Lo fija el productor, el fabricante, el envasador o el primer vendedor, y debe ser visible, legible e indeleble. Puede faltar en envases muy pequeños o cuando la fecha de consumo preferente indica claramente el día y el mes.

Qué indica. El lote sirve para localizar un grupo de botellas si hay un problema. Cuando el productor añade por su cuenta la fecha de elaboración, el número de cocción o la fecha de envasado, está dando más de lo que la ley pide, y eso suele ser señal de alguien que lleva el control de cada tanda y quiere que lo veas.

Qué no indica. Que haya lote no distingue a nadie: lo llevan casi todas las bebidas, grandes y pequeñas. Y un código largo e ininteligible no es peor que uno corto; simplemente está hecho para uso interno.

Rama de enebro con sus bayas azuladas
Rama de enebro con bayas. En una ginebra, la lista de botánicos no es obligatoria; si aparece, es porque el productor quiere que la leas.

Los ingredientes

Qué mirar. Si hay lista de ingredientes y qué pone en ella. En vermut, mira también si hay un código QR que lleve a esa información.

Qué dice la ley. En las bebidas de más de 1,2 % vol, la lista de ingredientes y la tabla nutricional no son obligatorias (art. 16.4 del Reglamento 1169/2011). Eso afecta a casi toda la cerveza con alcohol y a los destilados. El vermut es la excepción: desde el 8 de diciembre de 2023 debe declarar ingredientes e información nutricional, aunque puede hacerlo por medio electrónico, y los alérgenos tienen que estar en la etiqueta física. Por debajo de 1,2 % vol, como en refrescos, kombuchas suaves o cervezas sin alcohol, la lista es obligatoria.

Qué indica. Una cerveza o una ginebra que enumera sus ingredientes sin estar obligada, y con detalle (las maltas, los lúpulos, los botánicos), está tomando una decisión. Cuando la lista es obligatoria, lo que importa es el contenido: en una bebida sin alcohol, ver un fermento de verdad o solo agua, azúcar y aromas cambia mucho.

Qué no indica. Que una cerveza no lleve lista de ingredientes no significa que oculte nada: la ley no se la pide. Y una lista larga no es mejor por ser larga.

Quién hay detrás

Qué mirar. El nombre de la empresa responsable, la marca y, si aparece, un número de registro sanitario con el formato «RGSEAA» seguido de cifras y letras.

Qué dice la ley. El número de Registro Sanitario no es obligatorio en la etiqueta de cerveza, destilados o refrescos. AESAN lo describe como un número de identificación administrativa. El registro es público.

Qué indica. Si el número aparece, la primera cifra dice el sector: la clave 30 son bebidas alcohólicas y la 29, no alcohólicas. Buscándolo en el registro de AESAN ves en qué está inscrito ese establecimiento: fabricación (categoría 1), envasado (2) o distribución (3). Además, puedes buscar el nombre de la empresa en el Registro Mercantil y la marca en el Localizador de Marcas de la OEPM, que muestra quién es su titular. Si el titular de la marca, el responsable de la etiqueta y el registro sanitario apuntan a la misma empresa, todo encaja.

Qué no indica. Que no haya número RGSEAA no significa nada, porque no es obligatorio. Tampoco es un sello de calidad: es una inscripción administrativa que tienen tanto las empresas grandes como las pequeñas.

Lámina botánica de 1906 con dos especies de artemisa, la familia del ajenjo del vermut
Lámina botánica de 1906 con dos artemisas. En el vermut, la artemisa es obligatoria por definición; quién la macera es otra pregunta.

Cómo combinarlas

Ninguna señal sola es una prueba. Una gran fábrica puede firmar con «elaborado por» y dar su dirección real. Un obrador pequeño puede no poner fecha de cocción porque nunca lo ha pensado. Por eso conviene mirarlas juntas.

Cuando la etiqueta dice «elaborado por», la dirección está en un sitio coherente con la marca, el lote viene acompañado de una fecha de elaboración, los ingredientes están listados con detalle y la empresa responsable es también la dueña de la marca, tienes un productor que da la cara. Cuando firma «envasado para», la dirección es una oficina lejos del paisaje de la etiqueta y no hay más datos que los obligatorios, tienes una marca que no dice quién la hace. Ninguna de las dos situaciones es ilegal. La diferencia es cuánto sabes de lo que compras.

Para aplicarlo en la tienda, usa la lista de comprobación. Para practicar con una botella real, prueba comprueba tu botella. Y si quieres ver cada línea de una etiqueta de ejemplo, sigue con leer la etiqueta, línea a línea.

Fuentes