Saltar al contenido
bebidas
artesanales.es
Comprueba tu botella
Bodega con grandes toneles de roble
Toneles de roble en una bodega. La imagen de oficio vende, pero no prueba nada.
Cómo distinguirla

No hace falta mentir para parecer artesano. Te explicamos los mecanismos legales que lo permiten y cómo comprobar tú mismo quién hay detrás de una botella.

Falsos artesanos: cómo funcionan

Lo primero: no es ilegal

Una bebida que parece artesana y no lo es no está, por eso, fuera de la ley. Tampoco tiene por qué ser mala. Muchas bebidas hechas en grandes fábricas son correctas y estables. El problema aparece solo en un caso: cuando la presentación te hace creer algo que no es cierto.

Para eso hay una regla general. El Reglamento europeo 1169/2011, en su artículo 7, dice que la información alimentaria no puede inducir a error sobre la naturaleza del producto, su lugar de procedencia o su «modo de fabricación o de obtención». Y lo extiende a la publicidad y a la presentación: la forma del envase, el dibujo, el entorno. Entre lo que la ley permite y lo que esa regla prohíbe hay un margen amplio. Ahí viven los falsos artesanos.

Esta página no señala a nadie. Explica los mecanismos para que los reconozcas en cualquier estantería.

La estética de obrador pequeño

El recurso más visible es el diseño. Papel con textura, tipografía de imprenta antigua, un dibujo a plumilla, una botella sin etiqueta delantera brillante. Todo eso comunica «pocos litros, mucha mano». Pero el diseño es gratis para cualquiera. Una marca con ese aspecto puede pertenecer a una empresa grande o a un grupo con muchas otras marcas, y la etiqueta no está obligada a decirlo.

Lo que sí está obligada a decir es quién responde del producto. Ahí empieza la comprobación.

Quien firma no siempre es quien fabrica

El artículo 8 del Reglamento 1169/2011 fija que el responsable de la información es el operador «con cuyo nombre o razón social se comercialice el alimento». La etiqueta tiene que llevar su nombre y su dirección. Pero ese operador no tiene por qué ser el fabricante. La norma no obliga a identificar dónde se hizo físicamente la bebida.

Cuatro etiquetas de cerveza de 1910 que nombran a la cervecera y su ciudad
Etiquetas de cerveza de 1910. Nombraban la cervecera y su ciudad. Hoy la ley pide el nombre de quien comercializa, no necesariamente el de quien elabora.

De ahí salen tres situaciones habituales y legales.

Elaboración por encargo. Una empresa sin fábrica propia encarga la receta a otra instalación y la vende con su marca. En cerveza se habla a veces de cervecera «nómada». No tiene nada de malo si se cuenta. Lo engañoso sería presentarla como hecha en un obrador propio que no existe.

La marca del distribuidor. Es la marca de la cadena que vende. En ese caso el operador responsable puede ser el propio distribuidor, y la etiqueta no revela quién la fabricó.

«Envasado para» y «distribuido por». Ninguna norma encontrada define estas expresiones ni obliga a escribir «elaborado por». Si la etiqueta solo dice «envasado para Bebidas de Ejemplo, S. L.», sabes quién vende, no quién hace. Es una señal que merece una segunda mirada, no una condena.

La historia sin respaldo

El pueblo, la abuela, la receta de 1920, la fuente de la sierra. El relato está en la parte delantera, en la web o en las redes. La pregunta es si la parte trasera lo sostiene.

Un ejemplo inventado. La etiqueta delantera dice «Cerveza de Villaejemplo, hecha en la sierra». La trasera dice «Envasado para Cervecera de Ejemplo, S. L.», con domicilio en un polígono industrial de otra provincia. No es ilegal en sí. Pero si la marca insiste en el pueblo y la dirección está lejos, la historia es decoración. Mira también el lote: quien elabora poco suele poder decirte la fecha o el número de cocción.

El gin que no se destila

En destilados el mecanismo es técnico y está en la propia ley. El Reglamento (UE) 2019/787 distingue tres categorías.

  • Gin: alcohol etílico de origen agrícola, es decir, alcohol neutro, al que se da sabor con sustancias aromatizantes, con predominio del enebro. No exige destilación propia.
  • Gin destilado: el alcohol se redestila en presencia de las bayas de enebro y otras plantas.
  • London gin: solo por destilación en alambique tradicional con todas las plantas a la vez, sin aromas añadidos después y sin colorear. «London» indica un método, no un lugar.
Rama de enebro con sus bayas azuladas
Rama de enebro con bayas. Todo gin debe saber a enebro, pero solo el gin destilado obtiene ese sabor destilando la planta.

El reglamento lo dice sin rodeos: el gin producido solo añadiendo esencias o aromas al alcohol «no se considerará gin destilado». Así que una botella con alambique dibujado que pone solo «gin» puede ser alcohol comprado con aromas. Es legal. Pero si buscas destilación, la palabra que importa es «destilado».

Cómo comprobarlo tú

Con la etiqueta en la mano y diez minutos, puedes cruzar tres registros públicos.

Sala de destilación con alambiques de cobre
Sala de alambiques de cobre. El registro sanitario dice si un establecimiento fabrica o solo envasa; la foto, no.

Quién es el dueño de la marca

Entra en el Localizador de Marcas de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). Es gratuito. Escribe el nombre de la marca y abre «más datos»: verás el titular registral. Compáralo con el operador de la etiqueta. Si no coinciden, la marca pertenece a otra empresa. Las marcas de la Unión Europea se consultan aparte, en la EUIPO.

Qué hace el establecimiento

Si la etiqueta trae un número de registro sanitario (RGSEAA), búscalo en el registro de AESAN. No es obligatorio ponerlo, así que su ausencia no indica nada. Si aparece, léelo: la clave 30 es bebidas alcohólicas y la 29, no alcohólicas. Luego mira la categoría: 1 es fabricación, 2 es envasado, 3 es distribución. Un establecimiento inscrito solo como distribuidor no fabrica esa bebida.

Quién es la sociedad

Busca el nombre de la empresa en el Registro Mercantil Central o en el BORME, el boletín del Registro Mercantil que publica el BOE. Ahí constan los actos inscritos: constitución, nombramientos, fusiones. Una nota simple del Colegio de Registradores da administradores, domicilio y socio único, si lo hay.

Lo que significa poner tu nombre

Galicia ofrece un buen ejemplo de hasta dónde puede llegar la exigencia. Su Decreto 174/2019 sobre artesanía alimentaria no admite, en los productos con su distintivo artesano, reetiquetados ni razones sociales ajenas a la empresa artesanal que lo elabora, ni marcas que no sean de esa empresa. Es decir, el artesano reconocido firma con su propio nombre. Fuera de ese régimen, nada obliga a hacerlo. Pero quien lo hace voluntariamente te está dando una pista valiosa.

Para aplicar todo esto en tienda, usa la lista para el súper o la versión interactiva en Comprueba tu botella.

Fuentes